Crónica: Guerreros de La Boccia

Enamorate OnlineDeportesNoticias App8 months ago180 Views

El eco de las pelotas rebotando en un suelo improvisado marcó el inicio de una travesía que parecía imposible. Transcurría el año 2004 y, entre incertidumbre y sueños, un puñado de jóvenes con parálisis cerebral empezaban a escribir su propia historia en el deporte paralímpico.

Todo comenzó en 2004, cuando Colombia celebró los primeros Juegos Deportivos Para nacionales. Más de mil deportistas, 28 regionales y un mismo propósito: demostrar que la discapacidad no es un límite, sino otra forma de competencia. Allí estuvo el Huila, y entre las tribunas y la emoción, una madre visionaria, Clara Inés Tovar, quien comprendió que el deporte podía transformar vidas.

El sueño empezó en casa, pensando en su hijo, pero pronto trascendió lo familiar. Clara y su familia imaginaron un club en el que otros niños pudieran encontrar un refugio distinto: la boccia, un deporte creado para quienes, aun con limitaciones físicas, tienen en la precisión y la estrategia un campo de igualdad.

En 2006 nació el Club Deportivo Paralímpico “Juanjo Sport”. El primer escenario fue el auditorio del Colegio Santa Librada de Neiva. Allí, entre sillas apiladas y ecos escolares, rodaron las primeras pelotas. No había lujos, ni condiciones reglamentarias, pero sí un entusiasmo que lo cubría todo.

El camino, sin embargo, fue una romería. Hoy entrenaban aquí, mañana allá. Del timbo al tambo, como dice el dicho popular. Un día compartían el espacio con otra disciplina; al siguiente, eran desalojados. A veces, las puertas se cerraban de golpe, dejando a los jóvenes deportistas con la incertidumbre pintada en el rostro. “Solo promesas, solo promesas”, se repetían, así como dice la canción, mientras el tiempo avanzaba sin esperar.

Pero el esfuerzo no se detuvo. Cada derrota se transformaba en carácter; cada obstáculo, en resiliencia. Los niños crecían, los entrenamientos se multiplicaban y los resultados empezaron a hablar por sí mismos: medallas, clasificaciones, orgullo para el Huila.

Nota: Entrega Plan de estímulos y Huilense de oro

Finalmente, después de años de toques de puerta, de lágrimas y sacrificios, la esperanza se volvió realidad. La boccia huilense tiene hoy un escenario propio, con piso reglamentario y todas las condiciones para entrenar y competir dignamente. Es la única cancha oficial del departamento y está ubicada en el Centro de Rendimiento Deportivo, en las instalaciones del INDERHUILA.

“Han sido muchos años entrenando en sitios no adecuados, enfrentando momentos difíciles. Hoy le damos gracias a Dios porque contamos con un escenario apto. Este espacio es de ustedes y para ustedes”, recuerda emocionada Clara Inés Tovar, presidenta del Club Deportivo Paralímpico “Juanjo Sport”.

El eco de aquellas primeras pelotas rodando en auditorios prestados no se ha apagado. Se convirtió en símbolo de resistencia y en testimonio de que, como bien dicen, no existen cosas imposibles, sino hombres incapaces. Y los guerreros de La boccia han demostrado que, aun en un mundo que muchas veces los margina, ellos nacieron para dejar huella.

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